Una demanda por lesiones personales surge cuando una persona resulta lesionada como consecuencia de la negligencia de otra persona o entidad. La negligencia se produce cuando una persona o entidad no actúa con la diligencia que una persona razonablemente prudente ejercería en las mismas circunstancias. La conducta negligente puede consistir en una acción o en una omisión cuando existe el deber de actuar, y como resultado, se produce una lesión.